En Espacio Cocina SICI 2026, Rekker propone un espacio que le define más allá de la cocina. Un proyecto donde arquitectura, materia y luz transmiten una manera de entender el diseño y una forma de habitar y que se inspira en los orígenes de la marca: Cataluña y el País Vasco. Dos maneras de construir con diferencias que comparten esencia: el respeto por los materiales, la honestidad constructiva, la
relación con el paisaje y una forma de habitar donde la cocina ocupa un lugar central.
Así, el proyecto bebe de la arquitectura tradicional de ambos territorios: la calidez de la madera, la presencia de los muros minerales, la fuerza de los grandes arcos, la importancia de la luz natural y la continuidad entre los espacios interiores y el exterior, aunque con una reinterpretación contemporánea.
El papel de la cocina como hilo conductor
A partir de esta idea, la cocina se convierte en el auténtico hilo conductor de la experiencia, como el corazón desde el que se descubren el comedor, el lavadero, la bodega y el jardín. Todos los ambientes comparten un mismo lenguaje arquitectónico y material, formando un conjunto coherente donde el visitante descubre el proyecto de forma gradual. Así, la cocina ocupa el centro del espacio porque también es el centro de la filosofía de Rekker. De ella nace la relación con el resto de estancias y alrededor de ella se construye una forma de habitar donde cocinar, reunirse y compartir suceden con toda naturalidad.
Diseño en esencia
La cocina no solo organiza el recorrido, también expresa cómo entiende el diseño Rekker, desde la perfecta combinación de arquitectura, funcionalidad y materialidad. A través de un minucioso trabajo de integración, muchas de las funciones de la cocina permanecen discretamente ocultas. Accesorios interiores, soluciones de almacenamiento, zonas de preparación y diferentes elementos funcionales se integran con naturalidad para que la arquitectura, el diseño y la nobleza de los materiales puedan expresarse con toda su esencia. La tecnología no desaparece, trabaja de forma silenciosa al servicio de la experiencia.
Así, todo aquello que hace posible el uso cotidiano permanece integrado para que el protagonismo recaiga en las proporciones, la materia y la arquitectura del espacio.
Una mirada al paisaje
El jardín exterior, protegido por una pérgola vegetal inspirada en las tradicionales parras mediterráneas,
prolonga la vida hacia el exterior y pone en valor la colección de cocinas outdoor de Rekker. El lavadero reivindica un espacio cotidiano concebido con el mismo cuidado que el resto del proyecto, mientras que la bodega propone un ambiente más íntimo, pensado para la conversación, la pausa y el disfrute. Son diferentes formas de vivir, pero partiendo de la cocina como el espacio que articula la vida doméstica.
Importancia de la materia
En este proyecto destacan los materiales naturales y honestos (maderas, piedra, acabados minerales,
fibras vegetales y vegetación) para construir una atmósfera cálida, serena y atemporal. La iluminación enfatiza la secuencia de los espacios, poniendo en valor la textura de los materiales, la profundidad de los arcos y la riqueza de cada ambiente.
El objetivo es que el visitante olvide que está en una feria y tenga la sensación de recorrer una vivienda real. Como apuntan desde Rekker, “Más que mostrar cocinas, hemos querido crear un recorrido capaz de expresar nuestra filosofía y, a la vez, nuestra manera de entender el diseño junto a Circulocuadrado: una arquitectura para emocionar, donde la materialidad, la funcionalidad y la belleza conviven con naturalidad. Porque algunas arquitecturas no se recuerdan por lo que muestran, sino por cómo hacen sentir a quienes las habitan”.
*Para más información: www.cocinasrekker.com






