Tres cocinas, tres formas de vivir: diseño de cocinas para la vida real

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Tres cocinas, tres formas de vivir: diseño de cocinas para la vida real

Tres cocinas, tres formas de vivir el hogar: la interiorista Laura Martínez analiza cómo el diseño de cocinas actuales se adapta a distintos estilos de vida, desde espacios abiertos y sociales hasta cocinas técnicas pensadas para el uso diario real. Un recopilatorio que demuestra que no existe una cocina perfecta, sino cocinas bien diseñadas para cada manera de vivir.

Durante mucho tiempo se ha hablado de la cocina perfecta como si existiera una única fórmula válida. Sin embargo, la realidad demuestra que no hay una cocina ideal universal, sino espacios bien diseñados en función de la forma de vivir de cada familia.

Hoy la cocina ha dejado de ser un espacio secundario para convertirse en uno de los ejes del hogar. Es un lugar donde se cocina, se trabaja, se comparte y se desarrolla la vida cotidiana. Por ello, para la interiorista, el diseño de cocinas ya no parte de modas, sino de cuestiones clave como su uso real, el grado de apertura necesario, las necesidades de orden y almacenaje o su relación con la zona de día.

Laura Martínez presenta tres proyectos de cocina con tipologías muy distintas, pero con un objetivo común: que funcionen de verdad. Tres maneras de entender la cocina contemporánea, alejadas de la cocina escaparate y pensadas para perdurar en el tiempo.

Cocinas Laura Martínez Interiorismo.

Cocina totalmente abierta y conectada a la zona de día

En este proyecto, la cocina se plantea como el verdadero centro del hogar. Completamente abierta a la zona de día, se integra de forma fluida con el salón y el comedor, siguiendo un concepto de inspiración americana pensado para compartir y convivir.

La isla central adquiere un papel protagonista al integrar superficie de trabajo, zona para taburetes y una librería abierta destinada a elementos decorativos, convirtiéndose en un punto de reunión habitual. El mobiliario en blanco mate se combina con madera de castaño, logrando un equilibrio natural entre luz y calidez.

La encimera de cuarzo Silestone, con una veta discreta en tonos marrones, aporta profundidad y textura sin competir con el conjunto. Los electrodomésticos Siemens, junto a la campana integrada y los detalles en oro cepillado presentes en grifería y luminarias, refuerzan una estética elegante y acogedora.

Se trata de una cocina concebida para el uso cotidiano: funcional, confortable y estrechamente vinculada a la vida diaria del hogar.

Cocina abierta visualmente, pero independiente cuando se necesita

Esta cocina da respuesta a una demanda cada vez más frecuente: mantener la conexión con la zona de día sin renunciar a la posibilidad de aislarla cuando es necesario. El cerramiento acristalado preserva la continuidad visual y el paso de la luz natural, al tiempo que aporta un mayor control acústico y funcional en el uso diario.

La organización del espacio se articula en torno a una amplia isla que combina superficie de trabajo y mesa de comedor, convirtiéndose en un elemento clave para la dinámica cotidiana. El sistema de almacenaje, amplio y cuidadosamente diseñado, resulta esencial para cubrir las necesidades de una cocina familiar.

Desde el punto de vista estético, se ha optado por una base atemporal que combina mobiliario blanco mate con electrodomésticos en negro y muebles altos en tonos grises. La encimera porcelánica SapienStone, en acabado Earth, aporta personalidad y resistencia, mientras que el suelo porcelánico efecto madera, en piezas de gran formato, refuerza la continuidad visual con el resto de la vivienda y facilita el mantenimiento. El resultado es una cocina flexible, capaz de adaptarse a los distintos momentos del día sin renunciar al equilibrio entre funcionalidad y diseño.

Cocina funcional y técnica para un uso intensivo

Este proyecto pone de manifiesto que una cocina no necesita acaparar todas las miradas para ofrecer un resultado excelente. El planteamiento parte de un objetivo muy definido: crear un espacio altamente funcional, confortable y sencillo de mantener, concebido para un uso cotidiano intensivo y real.

La distribución se ha diseñado con especial atención al detalle, priorizando recorridos fluidos, áreas de trabajo claramente delimitadas y una elevada capacidad de almacenaje. Cada módulo, cajón y mueble cumple una función específica, evitando recursos puramente decorativos que podrían entorpecer el uso diario con el paso del tiempo.

Los frentes depurados y los acabados mates refuerzan la sensación de orden y continuidad visual, mientras que la selección de materiales resistentes asegura durabilidad y facilidad de mantenimiento. Se trata de una cocina pensada para rendir ahora y a largo plazo, al margen de tendencias pasajeras o soluciones estéticas excesivamente llamativas.

En proyectos de este tipo, el auténtico valor reside en una planificación precisa: que cada elemento esté donde corresponde, que cocinar resulte cómodo y que el espacio se adapte al ritmo cotidiano de quienes lo utilizan. Una cocina sincera, bien resuelta y diseñada para disfrutarse sin complicaciones.

*Para más información: lauramartinezinteriorista.com

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