Desde la Asociación de Mobiliario de Cocina (AMC) señalan cómo cada vez más, espacios exteriores como patios, terrazas o jardines, se convierten en sitios ideales para cocinar y socializar, especialmente con la llegada del buen tiempo. (En la imagen de cabecera, cocina de exterior de la firma Rekker).
De esta manera, AMC, impulsora de “La Buena Cocina Hecha en Casa”, pone el foco en las cocinas exteriores como una tendencia que conecta con una forma de habitar la vivienda muy nuestra, más flexible, abierta pero con todas las comodidades y funcionalidades.
De la barbacoa a la cocina de exterior
Pasar de una simple barbacoa a una cocina exterior bien equipada requiere planificación. Así, antes de elegir el equipamiento, conviene analizar ubicación, uso, número y tipos de usuarios, y la relación que tendrá con la cocina interior.
Por ello hay que valorar la orientación, la exposición al sol y al viento, las zonas de paso, la distancia con otras viviendas, las instalaciones disponibles y la evacuación de humos para evitar molestias y garantizar un uso seguro.
Por eso, desde la AMC recuerdan que el acompañamiento de profesionales especializados resulta especialmente importante en este tipo de proyectos. Un buen diseño permite colocar correctamente la zona de cocción, prever superficies de apoyo, organizar los recorridos, integrar el almacenamiento y seleccionar soluciones adecuadas para el exterior. El objetivo es que el espacio funcione de forma cómoda desde el principio.

Materiales
Un aspecto clave de las cocinas de exterior es su resistencia. Algo que se consigue con mobiliario, superficies de trabajo y elementos de cocción resistentes al sol, la humedad, los cambios de temperatura, el uso intensivo y la limpieza frecuente.
Por ello, hay que seleccionar materiales de alta resistencia, fáciles de mantener y adecuados para exteriores. Especialmente, las superficies deben ofrecer durabilidad, higiene y seguridad. Sobre todo, al estar en contacto con alimentos y sometidas a condiciones más exigentes que las de una cocina interior.

Zonas de trabajo, almacenaje e iluminación
Desde AMC apuntan que para conseguir una cocina exterior cómoda es importante organizar el espacio por áreas que faciliten el trabajo, reduzcan desplazamientos y permitan disfrutar sin tener que entrar y salir constantemente de casa.
Así, por ejemplo, la zona de cocción. puede incluir barbacoa, parrilla, horno, placa o incluso fuegos tradicionales, siempre respetando las condiciones de ventilación. Su ubicación debe pensarse para cocinar con comodidad, controlar el humo y mantener una distancia adecuada de zonas de paso, comedor exterior o viviendas próximas.
Por lo que respecta a la zona de aguas, prever una toma de agua y desagüe permite instalar un fregadero, evitando depender en exceso de la cocina interior.
En cuanto a la zona de preparación, una encimera resulta de gran ayuda sin saturar la zona de cocción. Esta superficie debe ser resistente, fácil de limpiar y dimensionada según el tipo de uso. Asimismo, también es interesante poder disponer de zonas de almacenaje. En este sentido, los módulos inferiores, gavetas o estantes protegidos permiten tener a mano todo lo necesario sin tener que estar entrando continuamente en la casa para buscar cosas.
En proyectos más completos, incorporar frigorífico o congelador exterior aporta total independencia al disponer de bebidas, alimentos frescos o preparaciones previas sin haber de abandonar la zona. Es una solución especialmente útil en jardines, porches o cocinas exteriores de uso frecuente.
Igualmente, la iluminación debe considerarse en un doble plano: una luz funcional sobre la zona de trabajo, y otra ambiental, para crear una atmósfera agradable durante las cenas. Además, han de ser soluciones de iluminación preparadas para resistir humedad y cambios de temperatura.


Coherencia estética
Por otro lado, los expertos de AMC entienden que las cocinas de exterior también deben dialogar con la estética de la vivienda y del entorno. Por tanto, independientemente del estilo elegido, es importante que su diseño no parezca añadido, sino integrado, manteniendo coherencia con el resto del hogar y respondiendo, al mismo tiempo, a las exigencias del exterior.
“La Buena Cocina Hecha en Casa también puede vivirse al aire libre. Desde la asociación estamos viendo cómo el sector empieza a dar respuesta a esta tendencia con soluciones cada vez más completas para exterior, capaces de adaptarse a distintos estilos de vivienda y formas de vida. No se trata solo de trasladar la cocina fuera, sino de diseñar espacios preparados para un uso real, con una estética cuidada y materiales adecuados para disfrutar del exterior con comodidad, calidad y personalidad”, explican en AMC.

*Para más información: www.amcocina.com








