Antolini en Marmomac 2026: materiales entre orígenes y transformación

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Antolini en Marmomac 2026: materiales entre orígenes y transformación

Antolini celebra sus 70 años en Marmomac 2026, la 60.ª edición del gran encuentro internacional dedicado a la piedra natural, el diseño y las tecnologías de transformación, que se celebró en Verona del 22 al 25 de septiembre de 2026. Dos aniversarios —setenta años de trayectoria para Antolini y sesenta ediciones de Marmomac— coinciden en una ciudad estrechamente vinculada a la cultura de la piedra, dando forma a un diálogo que une tradición, investigación, innovación y nuevas posibilidades para la arquitectura y el diseño.

Con motivo de Marmomac 2026, Antolini presentó una propuesta expositiva concebida para explorar la relación entre los orígenes de la piedra natural y su transformación, poniendo en valor la singularidad, belleza y versatilidad de los materiales.

Junto a su histórico stand en el recinto de Veronafiere —con una distribución renovada y acabados concebidos por Alessandro La Spada, diseñador y director artístico—, la marca con sede en Verona estuvo también presente en el impresionante Antolini Pavilion, situado en las Gallerie Mercatali.

Dos espacios distintos pero complementarios, unidos por el deseo de devolver a la piedra su expresión más auténtica y, al mismo tiempo, explorar su capacidad de transformación a través de la arquitectura, la luz, la tecnología y el diseño.

Un espacio inmersivo diseñado por Alessandro La Spada

«Desde las profundidades de la cantera hasta la ilusión del infinito, los materiales se transforman en una experiencia que se observa, se recorre y se toca», explica Alessandro La Spada.

Para Marmomac 2026, el diseñador ha concebido para Antolini un espacio inmersivo inspirado en la fuerza primordial de la cantera. Una arquitectura que se recorre, en la que la piedra natural nunca se presenta de una manera unidimensional, sino que transforma continuamente su expresión en función de la luz, el movimiento y los diferentes acabados superficiales.

En el exterior, el volumen compacto del stand estuvo definido por un intenso cereza oscuro, una reinterpretación contemporánea del color de la tierra. De esta envolvente emergían, como fragmentos de materia proyectados en el espacio, los Origami: grandes elementos expositivos de acero inoxidable que, tras haberse introducido en la fachada, reaparecían en el interior, retomando el tema central de la instalación y acunando las piedras mediante suaves inclinaciones que invitaban a los visitantes a observar de cerca sus vetas y descubrir sus cualidades táctiles.

En la entrada, una composición irregular de estas formas geométricas en voladizo presentaba Blueroots, un mármol incorporado recientemente a la Exclusive Collection de Antolini, mostrado en una selección de acabados de la colección Textures+. Los relieves, los efectos de claroscuro y las diferentes profundidades transformaron la superficie en un paisaje tridimensional que anticipaba la experiencia táctil del interior.

Al atravesar el umbral, los visitantes daban con la zona de recepción, dominada por Quarzite Lilac, otra reciente incorporación a la Exclusive Collection. Presente en las paredes con diferentes acabados de la colección Textures+, la piedra también daba forma a los mostradores escultóricos de recepción. El patrón geométrico y las sutiles variaciones entre los distintos planos le aportaban volumen y presencia, dando forma a elementos que parecían surgir de la propia arquitectura.

Piedra natural, luz y arquitectura: una experiencia sensorial

Desde la recepción, la pared de la derecha conducía a los visitantes hacia el corazón del stand, marcado por una sucesión de Patagonia Vitrum, Invisible Sunset y Pangea Blue, representados en diferentes acabados. Las piedras sobresalían sobre el fondo cereza oscuro, mientras una fuente de luz oculta tras la estructura iluminaba el perímetro de los elementos, haciendo que parecieran visualmente separados de la pared y acentuando su carácter suspendido.

Los materiales, la luz y la sombra guiaban así tanto la mirada como el movimiento hacia la entrada del laberinto central, eje de todo el proyecto.

Realizado en Cristallo Vitrum, un cuarzo cristalino/natural de la Exclusive Collection de Antolini, el laberinto conducía a una dimensión en la que los límites físicos de la piedra parecían disolverse gradualmente. Bañadas por la luz y multiplicadas por las superficies espejadas, las vetas, transparencias y reflejos se extiendían por todo el espacio. A medida que la mirada iba siguiendo este recorrido, perdía momentáneamente sus referencias y se encontraba ante un material que se transformaba.

Infinity Space y el laberinto de Cristallo Vitrum

Al final del laberinto, el espacio se ampliba repentinamente y se abría al Infinity Space. Aquí, una plataforma de Quarzite Madeirus se proyectaba hacia el exterior como un embarcadero sobre una superficie espejada, ofreciendo una perspectiva hacia un horizonte infinito.

El material se convertía así en un umbral entre el espacio real y el espacio reflejado, en una experiencia perceptiva en la que la antigua solidez de la piedra daba paso a la ilusión del infinito.

Al salir, los visitantes volvían a encontrarse con el motivo recurrente de los elementos expositivos Origami. Dispuestos en la pared, estos elementos enmarcaban Silver Roots y Opera D’Arte y llevaban hacia el lounge, marcando así la transición desde la dimensión inmersiva del laberinto hacia un espacio de encuentro y conexión.

Inspirado en los setenta, pero reinterpretado desde una perspectiva contemporánea, el elemento protagonista del lounge fue una pared retroiluminada en Irish Green, animada por elementos geométricos de los que emergían Pangea Green y Quarzite Cielo mediante un juego de acabados y profundidades.

Los patrones geométricos de la pared encontraban su eco en las formas orgánicas de las mesas, cuyos sobres, realizados en Pangea Green, Quarzite Cielo y Cristallo D’Or, alternaban los acabados Lux y Matt.

Las sillas recuperaban el cereza oscuro de la estructura envolvente, mientras que los detalles cromados interactúaban con la superficie espejada del suelo, amplificando el juego de reflejos que recorría el stand.

Enmarcando visualmente el espacio se ubicaba un área dedicada a Lady A Jewelry, concebida como un espacio íntimo, casi como una joya engastada en el interior del lounge. Las dinámicas vetas de Cipollino Grey Wave envolvían sus paredes, diferenciándolo del entorno y creando un escenario íntimo y visualmente rico en texturas. Los diferentes acabados de la colección Textures+ aportaban profundidad al revestimiento y potenciaban su riqueza expresiva.

El Antolini Pavilion: de la cantera a la superficie terminada

Frente a la entrada principal de la feria, en los pasillos de las Gallerie Mercatali, el Antolini Pavilion regresaba por segundo año para narrar el viaje de la piedra natural desde sus orígenes hasta las superficies terminadas.

En el majestuoso espacio de arquitectura industrial de posguerra, bloques monumentales, imágenes de canteras y tablas acabadas construían una sucesión de relatos.

Cada material se presentaba por sí mismo y se ponía en relación tanto con el paisaje del que procede como con el resultado de su transformación: tres etapas que permitieron al visitante comprender, capa a capa, la complejidad geológica, la fuerza expresiva y el potencial de diseño que encierra cada piedra.

El Pavilion se convertía así en un paisaje de paisajes, en el que colores, estratificaciones y patrones formados a lo largo de milenios componían un relato poliédrico y colectivo.

También aquí se presentaron las piedras que ocupaban el centro de la propuesta expositiva del stand, devueltas simbólicamente a sus orígenes y presentadas en un diálogo entre el bloque, la imagen de la cantera y la tabla acabada.

Los materiales ya descubiertos a través de la arquitectura, la luz y los acabados revelaban así una dimensión diferente, permitiendo a los visitantes recorrer el camino desde la superficie hasta el paisaje natural del que proceden.

Nuevos materiales y la evolución de la Exclusive Collection

Junto a ellos, la exposición se ampliaba para incluir materiales de identidades profundamente diferentes: desde las delicadas tonalidades de Cristallo Rosa “Wow” y Cristallo Traslux hasta las vibrantes variaciones cromáticas de Fuxita Jade, pasando por las ricas texturas de Quarzite Amazonia, Quarzite Thunderflash y Quarzite Venom “Original”.

Estos son solo algunos de los materiales que daron vida a una exposición mucho más amplia, capaz de transmitir la inagotable variedad de los materiales naturales y de poner de manifiesto la investigación constante que impulsa a Antolini a explorar canteras de todo el mundo y descubrir materiales raros y extraordinarios.

«Con motivo de este emocionante hito, nuestro 70.º aniversario, la piedra nos recuerda que el paso del tiempo no equivale a estancamiento, sino a transformación. Desde esta perspectiva hemos concebido nuestra presencia en Marmomac, confiando a dos espacios complementarios la tarea de contar quiénes somos hoy y hacia dónde queremos seguir evolucionando», afirma Alberto Antolini, CEO de la compañía.

Antolini y Marmomac: dos aniversarios unidos por la innovación

El stand y el Antolini Pavilion se convertían así en dos capítulos de un mismo relato: el primero exploraba las posibilidades perceptivas y de diseño de la piedra, transformándola en una experiencia inmersiva; el segundo revelaba sus orígenes, su carácter y el largo recorrido de la naturaleza a la arquitectura.

En el año de su 70.º aniversario, Antolini renueva su relación con Marmomac y con Verona, la ciudad donde todo comenzó.

Setenta años después de la visión inicial de Luigi Antolini, la piedra natural continúa siendo a la vez el origen y el horizonte: un material ancestral a través del cual imaginar el futuro.

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*Para más información: www.antolini.com / www.marmomac.com

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