La firma danesa Kvik analiza el papel de los cuartos de lavado y almacenaje en la organización cotidiana y propone soluciones que combinan capacidad, ergonomía y continuidad estética con la cocina.
La utility room cobra relevancia en los hogares abiertos
La evolución de la arquitectura residencial hacia espacios abiertos ha situado la cocina en el centro de la vivienda, pero también ha planteado nuevos retos para organizar las tareas domésticas sin alterar la armonía visual. En este contexto, Kvik destaca la importancia de la utility room o cuarto de lavado y almacenaje, una estancia auxiliar que permite concentrar las actividades cotidianas y mantener despejadas las zonas compartidas del hogar.
Para la firma danesa, el objetivo no consiste en ocultar la actividad diaria, sino en planificar mejor el espacio. La organización de la colada, los productos de limpieza, el reciclaje y otros objetos de uso habitual contribuye a que las áreas sociales mantengan una imagen ordenada sin renunciar a la funcionalidad.

Así contribuye la utility room a un hogar más funcional
El diseño de interiores no depende únicamente de la estética, sino también de cómo responde a las necesidades de quienes utilizan cada espacio. Desde esta perspectiva, el cuarto de lavado y almacenaje permite concentrar tareas que, de otro modo, podrían interferir en el uso cotidiano de las zonas comunes.
Kvik plantea estas estancias como espacios de trabajo doméstico en los que la capacidad de almacenamiento y la ergonomía desempeñan un papel fundamental. La disposición de los electrodomésticos a una altura cómoda y la incorporación de sistemas de organización interior buscan reducir movimientos innecesarios y facilitar actividades repetitivas, como hacer la colada o gestionar los residuos.
El resultado es una vivienda en la que las tareas cotidianas pueden desarrollarse con mayor fluidez. La clave está en asignar un lugar específico a cada elemento y facilitar su acceso, sin necesidad de mantenerlo a la vista.

¿Qué relación existe entre el orden y el bienestar cotidiano?
En las viviendas de distribución abierta, distintas actividades conviven en un mismo entorno. La cocina, las zonas de estar y los espacios de convivencia comparten protagonismo, por lo que la acumulación de objetos puede aumentar la sensación de saturación visual.
El cuarto de lavado y almacenaje funciona como una zona en la que reunir aquellos elementos que no necesitan permanecer expuestos. La ropa pendiente de lavar, los productos de limpieza, los recipientes para reciclar y otros objetos de uso diario pueden concentrarse en esta estancia, liberando espacio en las áreas más visibles.
«Un hogar bien organizado reduce la fricción del día a día y ayuda a que las rutinas sean más fluidas y menos exigentes. Cuando cada cosa tiene su lugar, todo resulta más sencillo», señala Helle Bjerre Drost, Senior Concept Manager de Kvik.
La organización, por tanto, no se limita a una cuestión visual. También busca simplificar las rutinas y facilitar el funcionamiento diario de la vivienda.
Soluciones de almacenamiento que propone Kvik
La propuesta de Kvik para las utility rooms combina capacidad, ergonomía y coherencia estética con el resto del mobiliario del hogar. Entre sus soluciones destacan los módulos XXL, que permiten integrar lavadora y secadora de forma enrasada con los muebles, creando superficies continuas y evitando salientes.
La disposición de los electrodomésticos también tiene en cuenta la comodidad de uso, especialmente en tareas que se repiten con frecuencia. A ello se suman baldas, cajones y sistemas extraíbles que facilitan el acceso a los objetos y permiten organizar el interior según las necesidades de cada vivienda.
Otro aspecto relevante es la continuidad visual. Los cuartos de lavado pueden incorporar los mismos frentes, colores y acabados que las cocinas de Kvik, de modo que ambas estancias mantengan una estética coherente sin renunciar a sus diferentes funciones.



¿Por qué gana importancia el diseño de los espacios auxiliares?
La utility room pone el foco en una parte de la vivienda que tradicionalmente ha tenido un papel secundario en el diseño de interiores. Su función no es convertirse en el centro de atención, sino facilitar el trabajo doméstico y contribuir a que el resto del hogar conserve el orden.
En las viviendas con espacios abiertos, esta planificación permite compatibilizar la continuidad visual con las necesidades prácticas de la vida diaria. La organización del almacenamiento, la ergonomía y la integración del mobiliario adquieren así relevancia en el diseño global de la cocina y de las estancias conectadas con ella.
Para Kvik, el valor de estos espacios reside precisamente en su discreción: cuando están bien organizados, las tareas cotidianas encuentran su lugar sin interferir en la vida que transcurre en el resto de la casa.
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*Para más información: www.kvik.es








