En una vivienda de 35 m2 situada en el Barrio de Salamanca, en Madrid, un edificio de 1915 se convierte en el escenario de una intervención que demuestra cómo la arquitectura puede multiplicar el espacio sin aumentar la superficie. El proyecto de Silvia Trigueros apuesta por la verticalidad, las transparencias y una distribución flexible para integrar descanso, vida diaria y almacenaje en distintos planos, manteniendo la entrada de luz natural y el equilibrio entre apertura e intimidad.


Arquitectura interior para optimizar una vivienda de 35 m²
El proyecto parte de una demolición integral que permite replantear por completo la distribución original, excesivamente compartimentada y poco eficiente. La nueva organización espacial responde a un enfoque contemporáneo de la arquitectura interior, donde cada metro cuadrado cumple una función concreta y flexible. Esta intervención demuestra cómo optimizar una vivienda de 35 m² mediante una lectura estratégica del espacio, priorizando la continuidad visual y la entrada de luz natural.
La vivienda se estructura en torno a un espacio principal abierto que integra salón, comedor y cocina en una única estancia, eliminando así barreras físicas innecesarias. Esta solución favorece una mayor sensación de amplitud y facilita la circulación, clave en viviendas de dimensiones reducidas. La cocina, concebida como un elemento central y funcional, se integra visualmente mediante materiales y acabados continuos que refuerzan la unidad del conjunto.


Transparencias y control de la intimidad en espacios reducidos
Uno de los elementos más destacados del proyecto es la independencia del dormitorio mediante un cerramiento de vidrio con vinilos opacos de activación eléctrica. Esta solución permite modular el grado de privacidad en función del uso, manteniendo la conexión visual y el paso de luz natural cuando se requiere. El uso de transparencias se convierte así en una herramienta esencial para optimizar una vivienda de 35 m² sin renunciar a la intimidad ni a la comodidad.
El dormitorio se abre además a un pequeño patio interior, aportando iluminación natural y una sensación de desahogo que mejora notablemente la calidad espacial del conjunto. Este vínculo con el exterior refuerza la idea de que incluso en superficies reducidas es posible crear espacios habitables equilibrados y luminosos.

Verticalidad y soluciones de almacenaje inteligente
El aprovechamiento de la altura ha sido otro de los ejes fundamentales del proyecto. Con casi tres metros de altura libre, se ha diseñado un altillo destinado exclusivamente al almacenaje. Esta solución, integrada de manera discreta, permite liberar espacio en las áreas de uso diario y responde a una de las principales necesidades en viviendas pequeñas: el almacenamiento eficiente.
El acceso al altillo se resuelve mediante una escalera ligera, adosada a la pared, que minimiza el impacto visual y mantiene la limpieza formal del espacio. La verticalidad se convierte así en un recurso clave para optimizar una vivienda de 35 m², multiplicando su capacidad funcional sin alterar la percepción de amplitud.

Materiales y estética: equilibrio entre funcionalidad y diseño
La propuesta estética combina un lenguaje contemporáneo con referencias industriales, visibles en el cerramiento de hierro, la estantería suspendida sobre la isla de la cocina y la propia escalera. Estos elementos se equilibran con materiales cálidos y continuos, como los revestimientos vinílicos en paredes y la tarima con acabado madera, que unifican visualmente la vivienda y facilitan el mantenimiento.
La coherencia material y cromática contribuye a reforzar la sensación de orden y amplitud, aspectos esenciales en el diseño de espacios reducidos. Cada elección responde a un criterio funcional y estético, demostrando que optimizar una vivienda de 35 m² no implica renunciar al diseño ni a la calidad arquitectónica.
Un modelo de vivienda flexible y bien pensada
El resultado final es una vivienda que articula descanso, vida diaria y también almacenaje en distintos planos, adaptándose a las necesidades contemporáneas de habitar en superficies reducidas. El proyecto de Silvia Trigueros se presenta como un ejemplo de arquitectura interior inteligente, donde la luz, la verticalidad y la flexibilidad espacial se convierten en herramientas fundamentales para maximizar el potencial de un piso pequeño en un entorno urbano consolidado como Madrid.
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*Para más información: silviatrigueros.com







