La IA no sustituye al interiorista: por qué el factor humano es ahora más importante

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La IA no sustituye al interiorista: por qué el factor humano es ahora más importante

¿Puede la inteligencia artificial diseñar un hogar con personalidad? ¿Acabarán las máquinas diseñando restaurantes y oficinas? ¿La figura del interiorista se encuentra en peligro? La irrupción de herramientas capaces de crear imágenes y propuestas de diseño en cuestión de segundos ha reabierto el debate sobre el futuro del interiorismo. Mientras algunos temen la automatización del sector, cada vez más profesionales defienden que la tecnología no está acabando con el interiorismo, sino empujándolo hacia una etapa más humana, estratégica y centrada en la experiencia real de las personas.

Carlos Rubio, director de Insenia, ante la gran duda de si la IA puede quitarle el trabajo a los interioristas, responde que sí, y de hecho ya lo está haciendo. «Si el fuerte del interiorista no es la creatividad ni la estrategia, sino simplemente manejar programas de ordenador para crear imágenes virtuales, esos servicios accesorios ya los hace una máquina en segundos. Pero esto, lejos de ser una amenaza, es el mayor impulso que ha vivido nuestra profesión”.

El nuevo papel del interiorista en la era de la inteligencia artificial

Antes, proyectar un hotel boutique, rediseñar una clínica o reformar una vivienda requería que el profesional pasara largas horas frente a una pantalla realizando tareas repetitivas para que el cliente pudiera imaginarse el resultado final. Ahora, la inteligencia artificial asume todo ese esfuerzo mecánico.

El sector hace frente a una revolución donde el trabajo puramente técnico pierde sentido, pero la figura del verdadero interiorista se hace más fuerte que nunca. Al liberarse de las tareas automáticas, el profesional puede dedicar más tiempo a lo verdaderamente importante: pensar, escuchar y conectar con las personas y las marcas.

“El cliente —ya sea una familia, un emprendedor o una gran cadena hotelera— no paga para que el diseñador hable con un ordenador y pase 20 horas a la semana modelando en 3D. Sus horas se rentabilizan mucho mejor diseñando la estrategia, entendiendo la filosofía del negocio o el estilo de vida de la familia, y creando soluciones reales que conviertan un espacio en una experiencia memorable y funcional”, indica Rubio. La tecnología no nos está sustituyendo, nos está obligando a ser más humanos”.

Qué tareas del interiorista siguen siendo irremplazables por la IA

Para aquellos que busquen transformar un entorno, la IA permite generar y visualizar infinidad de ideas, paletas de colores y distribuciones de manera instantánea. Gracias a estas herramientas, los miedos a la hora de arriesgar con el diseño se desvanecen. Ahora todo puede explorarse en tiempo real.

Aún así, existe un limite que los algoritmos no pueden atravesar: el mundo real. La IA nunca podrá salir del ordenador. “Una máquina jamás podrá ponerse el casco e ir a la obra para comprobar que la ejecución es perfecta, ni visitará el taller del ebanista para verificar con sus propias manos la calidad de los acabados de un mueble a medida. Tampoco sabrá ajustar in situ el tono exacto de una pintura atendiendo a cómo incide sobre ella la luz natural real de ese espacio en concreto”, reivindica el director de Insenia.

Carlos Rubio, director de Insenia, reflexiona sobre el impacto de la inteligencia artificial en el interiorismo
Carlos Rubio, director de Insenia.

El riesgo de los “espacios de catálogo”

El único riesgo que conlleva la inserción de la inteligencia artificial en el mundo del diseño es dejarse llevar completamente por las pantallas, lo que podría provocar que todo acabe pareciéndose a un catálogo de internet: restaurantes clónicos, oficinas sin identidad corporativa y casas perfectas pero carentes de personalidad.

El valor humano frente a los interiores generados por IA

En este escenario, el trabajo de campo y la sensibilidad se vuelven insustituibles. La IA puede generar cientos de propuestas en segundos, pero es el profesional humano quien pisa el terreno, filtra lo que encaja con el proyecto y garantiza que la idea virtual se materialice en una realidad impecable.

Lejos de anunciar el fin del interiorismo, la inteligencia artificial está redefiniendo el valor del profesional dentro del proceso creativo. En una era donde cualquier imagen puede generarse en un parpadeo, la verdadera diferencia seguirá estando en la capacidad humana de interpretar espacios, entender a las personas y convertir una idea virtual en una experiencia real.

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*Para más información: www.insenia.es/

Cocina Integral

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