Insenia identifica seis claves para aprovechar viviendas pequeñas

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Insenia identifica seis claves para aprovechar viviendas pequeñas

Carlos Rubio, director de Insenia, explica cómo mejorar la distribución, el almacenaje y la iluminación para ganar funcionalidad en pocos metros sin necesidad de hacer grandes obras.

Hacer que una vivienda pequeña funcione mejor

El aumento del precio de la vivienda, la concentración urbana y el crecimiento de los hogares formados por una o dos personas están cambiando la manera de habitar. En este contexto, Insenia identifica seis decisiones de interiorismo que permiten mejorar la funcionalidad de las viviendas pequeñas sin necesidad de ampliar su superficie. La distribución, el almacenaje ajustado a las necesidades reales, los espacios multifuncionales y la iluminación son algunos de los aspectos que pueden marcar la diferencia.

Para Carlos Rubio, interiorista y director de Insenia, una vivienda pequeña funciona mejor cuando su distribución responde a las rutinas de quienes la habitan. El objetivo no es simplemente generar sensación de amplitud, sino permitir actividades como cocinar, descansar, trabajar o recibir visitas sin que interfieran entre sí.

Carlos Rubio, interiorista y director de Insenia.

¿Cómo adaptar la distribución a las necesidades reales?

1. Diseñar la vivienda según el uso cotidiano

Antes de distribuir una vivienda pequeña, conviene analizar cuántas personas viven en ella, si se teletrabaja, qué uso se hace de la cocina, si se reciben visitas y cuánto espacio de almacenaje se necesita.

Carlos Rubio señala que las decisiones de diseño deben priorizar las actividades más frecuentes frente a las ocasionales. Por ejemplo, puede resultar más útil disponer de una zona de trabajo cómoda para el día a día que reservar demasiado espacio a un comedor que apenas se utiliza.

2. Revisar la distribución antes de hacer obras

Una distribución poco acertada puede limitar el aprovechamiento de una vivienda. Cambiar la posición del sofá, la cama o la mesa de comedor puede mejorar la circulación, facilitar la entrada de luz y modificar la relación entre los ambientes.

En el dormitorio, por ejemplo, mover la cama puede facilitar el acceso al armario o liberar espacio para incorporar una zona de trabajo. Antes de plantear una intervención de mayor alcance, Rubio recomienda revisar la disposición de los muebles y cuestionar soluciones que se han mantenido por costumbre.

Fotografías del proyecto de la interiorista Marga Lara, profesora de Insenia.

¿Cómo ganar funcionalidad sin recargar el espacio?

3. Delimitar ambientes sin levantar tabiques

Los muebles, las alfombras, las cortinas, las lámparas suspendidas y los cambios de color permiten diferenciar zonas sin cerrar visualmente los espacios. El respaldo de un sofá puede separar el estar del comedor, mientras que una estantería abierta puede establecer una división sin bloquear el paso de la luz.

Las cortinas también permiten ocultar temporalmente un dormitorio o una zona de trabajo. La clave está en definir la función de cada ambiente sin interrumpir la continuidad visual de la vivienda.

4. Planificar el almacenaje sin ocupar cada centímetro

Aprovechar una vivienda pequeña no significa llenar todos los huecos disponibles. Dejar espacio libre facilita el movimiento, permite que la luz circule y evita que las estancias resulten saturadas.

Carlos Rubio recomienda dimensionar el almacenaje a partir de un inventario real de las necesidades del hogar y concentrarlo en volúmenes bien integrados. En este sentido, el mobiliario a medida permite reunir distintas funciones en una sola pieza, incorporando armarios, iluminación, puertas, cabeceros o instalaciones.

Esta integración puede reducir la necesidad de disponer de varios muebles independientes y aprovechar mejor la superficie disponible.

¿Qué soluciones permiten multiplicar los usos de una vivienda pequeña?

5. Incorporar muebles y espacios multifuncionales

Una mesa de comedor con iluminación y conexiones próximas puede utilizarse también como zona de trabajo. Del mismo modo, una habitación de invitados puede funcionar como despacho y un banco puede incorporar espacio de almacenaje.

Sin embargo, la doble función debe resultar práctica. Si utilizar un mueble para una segunda actividad obliga a retirar objetos, mover otros elementos o realizar demasiadas operaciones, la solución pierde utilidad.

Rubio propone que estas transformaciones puedan realizarse en uno o dos movimientos. La facilidad de uso es, por tanto, un criterio esencial para que los espacios multifuncionales respondan a las necesidades cotidianas.

6. Utilizar la iluminación para diferenciar ambientes

La iluminación también permite modificar el uso y la atmósfera de una estancia sin cambiar la distribución del mobiliario. Frente a una única lámpara central, Carlos Rubio recomienda combinar distintos puntos de luz independientes para adaptarlos a actividades como leer, cocinar, comer o trabajar.

La luz general puede complementarse con iluminación ambiental y puntos específicos para cada tarea. Además, iluminar paredes y planos verticales contribuye a generar sensación de amplitud, mientras que encender únicamente las luces necesarias permite diferenciar ambientes y aportar profundidad.

¿Cuáles son las prioridades al diseñar una vivienda pequeña?

Para Carlos Rubio, las tres prioridades son revisar la distribución, mejorar la iluminación y planificar el almacenaje según las necesidades reales de sus habitantes. Antes de comprar muebles o incorporar nuevas soluciones, recomienda observar cómo se utiliza la vivienda y detectar qué aspectos dificultan las rutinas.

En pocos metros, cada decisión tiene un impacto importante en la funcionalidad. Por eso, el aprovechamiento del espacio no depende de acumular más muebles o soluciones, sino de elegir las que permiten desarrollar las actividades cotidianas con comodidad.

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*Para más información: www.insenia.es/

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