Con la llegada del buen tiempo se incrementan las reformas y los proyectos de obra domésticos, en muchos casos protagonizados por la cocina. Por eso, desde la Asociación de Mobiliario de Cocina (AMC) recuerdan cinco puntos clave a tener en cuenta, alineados con las tendencias de este 2026.
(En la imagen de cabecera, cocina de OB Cocinas).
Si, tradicionalmente, las obras en casa obedecían a una necesidad funcional, hoy esta decisión también tiene un componente de repensar la forma en que vivimos. En los últimos tiempos, la cocina ha adquirido un nuevo rol, abriéndose al salón, como espacio híbrido en el que cocinar, trabajar, compartir, recibir y desconectar.
Por ello, antes de elegir los materiales, colores o distribución, desde la Asociación de Mobiliario de Cocina (AMC), que promueve “La Buena Cocina Hecha en Casa”, insisten en la necesidad de comenzar las obras con una buena planificación. En este sentido, plantean conocer el estado previo de la cocina y pensar bien el uso futuro y cómo se quiere el espacio (si se cocinará a diario o de forma ocasional, si será un espacio social o más independiente, o qué necesidades de espacio o luz tendrá…).
Resolver estas cuestiones con la ayuda de profesionales especializados permite diseñar una cocina adaptada a cada hogar y a sus necesidades cotidianas reales.
En este sentido, desde AMC identifican cinco claves que marcarán las reformas de cocina esta temporada de primavera y verano.
La cocina, espacio 100 % social
En una reforma de cocina es importante definir antes que nada la relación que este espacio tendrá con el resto de la vivienda. Así, la tendencia actual sigue marcada por la continuidad entre cocina, salón y comedor, bien mediante espacios abiertos o con soluciones semiabiertas que permitan conectar ambientes sin perder cierta independencia.
Abrir la cocina puede ayudar a ganar luz, amplitud y socialización, pero ha de responder siempre al uso particular de cada hogar. Igualmente, resulta importante tener en cuenta los usos previstos. Así, quienes cocinan mucho, han de prestar especial atención a la extracción, la ventilación y las zonas de trabajo. Por su parte, los que priorizan la vida social tienen en las islas y penínsulas recursos ideales.

Materiales resistentes, duraderos y fáciles de mantener
Por otro lado, los expertos de AMC recomiendan no elegir los materiales de la reforma solo por estética. Encimeras, frentes, suelos, revestimientos y mobiliario deben responder al uso diario, al contacto con alimentos, a la humedad, al calor, a la limpieza frecuente y al paso del tiempo.
Por ello, el consejo de AMC es apostar por materiales de calidad, resistentes, seguros, fáciles de limpiar y adecuados para cada zona de la cocina. En el mercado hay una gran variedad de opciones, también que tienen en cuenta la sostenibilidad.

Iluminación y ventilación
La iluminación es determinante en el resultado final de la reforma de una cocina, marcando la diferencia entre un simple lavado de cara y un espacio para vivirlo y disfrutarlo de verdad. Los clásicos solitarios puntos de luz cenitales son ya historia. Hoy, una buena reforma debe contemplar diferentes niveles de iluminación según el uso por zonas.
Así, la luz general ha de ser uniforme y agradable, mientras que la luz funcional debe centrarse en la encimera, el fregadero y la zona de cocción. Igualmente, la luz ambiental resulta fundamental por ejemplo en proyectos donde la cocina se integra con el salón o el comedor.
Por otro lado, la ventilación también necesita atención desde el principio, especialmente en cocinas abiertas o semiabiertas, donde una buena extracción y una correcta circulación del aire ayuda a mantener el conforto y evitar olores.


Tecnología y almacenamiento
La tecnología gana peso en la cocina, pero cada vez de forma más discreta. Ello se materializa en electrodomésticos integrados, campanas menos visibles, iluminación regulable, sistemas conectados o soluciones que aumentan el confort sin sobrecargar el espacio.
El aprovechamiento del espacio con sistemas de almacenamiento resulta igualmente fundamental. Aquí, cajones de extracción total, columnas despensa, módulos altos, interiores compartimentados y soluciones rinconeras constituyen ejemplos claros para lograrlo.
Y es que una cocina bien organizada evita recorridos innecesarios, reduce el desorden, facilita la limpieza y hace que el uso diario sea mucho más cómodo.

Colores y acabados
Una vez definida la distribución, los materiales y las necesidades funcionales, llega el momento de pensar en la estética. Los colores y acabados también forman parte de la reforma, pero deben elegirse con una visión global de la vivienda.
Este 2026 se llevan los colores cálidos y naturales, con blancos rotos, beiges, arenas, grises suaves, maderas claras y pequeños acentos en verdes, tonos oliva o tierras. Estos acabados ayudan a crear espacios luminosos, acogedores y fáciles de integrar con el salón, el comedor o incluso zonas de paso.

Reformar pensando en cómo se vive
Más allá de las tendencias, desde AMC concluyen recuperando la pregunta inicial que ha de hacerse el usuario antes de inciciar una reforma: ¿Cómo se vive realmente la cocina? Por que cada tipo de usuario la vive diferente y tiene sus propias necesidades que hacen que su cocina sea única..
Por eso, antes de elegir colores, materiales o distribución, es imprescindible analizar hábitos, rutinas, necesidades presentes y futuras, instalaciones, recorridos, enchufes, almacenaje, ergonomía, iluminación y ventilación.
En este sentido, los expertos de AMC resumen: “Nuestro objetivo como asociación es ayudar a que el usuario llegue a la reforma con más información, más criterio y más tranquilidad. Una cocina es una inversión a largo plazo, por eso es fundamental apoyarse en profesionales especializados, conocer bien las opciones disponibles y apostar por materiales y soluciones de calidad, también de proximidad, que den confianza desde el primer momento”.

*Para más información: www.amcocina.com








